El pasado martes de Carnaval, el patio del colegio se transformó en un auténtico set de rodaje donde la ilusión, la creatividad y, sobre todo, la solidaridad fueron las verdaderas protagonistas. Bajo el lema “Carnaval Solidario”, toda la comunidad educativa, alumnado, profesorado y familias, se unió en una jornada festiva con un objetivo muy claro: recaudar fondos para Salle Acoge, el proyecto de pisos de acogida y emancipación de nuestra obra social La Salle.
Desde primera hora de la mañana, el ambiente ya anunciaba que no sería un día cualquiera. Las aulas se convirtieron en improvisados camerinos donde se ultimaban detalles, se ajustaban disfraces y se ensayaban poses
dignas de una gran producción cinematográfica. Este año, el hilo conductor fue el séptimo arte; cada curso aceptó el reto de representar diferentes clásicos del cine, 101 dálmatas, Monstruos S.A., Ratatouille, El Rey León, UP, El príncipe de Egipto, Inside Out y Madagascar fueron los protagonistas de este día llenando el colegio de personajes inolvidables, escenas icónicas y mucha imaginación.
El color y la creatividad tomaron el relevo, demostrando que cuando se trata de ayudar, el compromiso se vive también desde la alegría. Diferentes personajes de animación desfilaron por el patio, convertido por unas horas en una auténtica alfombra roja. No faltaron los aplausos, las fotografías y las sonrisas compartidas, reflejo de una comunidad que entiende que educar también es enseñar a mirar al otro con empatía.
La jornada comenzó con un almuerzo solidario en el que todo el alumnado compartió un momento de unión y risas, profundamente significativo recordando el verdadero sentido del día. Más allá del disfraz y la diversión, el
objetivo era claro: colaborar activamente con un proyecto que ofrece hogar, acompañamiento y esperanza. Cada aportación sumó en esta gran producción colectiva cuyo guion escribe la solidaridad.
Tras el almuerzo llegó uno de los momentos más esperados y originales de la jornada: la recreación de un Mannequin Challenge gigante. Cientos de alumnos/as y profesores/as, caracterizados como personajes de película, se quedaron “congelados” en el tiempo mientras las cámaras recorrían el patio captando cada detalle. La escena, tan impactante como emocionante, simbolizó la unión y el compromiso de toda la comunidad educativa en favor de una causa común. Una imagen que, sin duda, quedará grabada en nuestra memoria como una instantánea de generosidad compartida.
Este Carnaval Solidario ha vuelto a demostrar que en La Salle la educación va más allá de las aulas. Es también compromiso social, sensibilidad y trabajo en equipo. Gracias a la implicación de las familias, al entusiasmo del
alumnado y al esfuerzo del profesorado, la magia del cine se transformó en ayuda real.
Porque cuando las luces se encienden, la cámara comienza a grabar y el corazón se pone en acción… la solidaridad siempre se lleva el premio a la mejor película.

